Introduce tu marca
Una marca reciente de 5K, 10K o media maratón. Idealmente añade una segunda marca para que el modelo afine la curva de fatiga personal.
Estima tu tiempo real en 42,195 km a partir de tu marca, tu volumen semanal y tu rodaje largo. Modelo calibrado sobre 2 303 corredores populares — radicalmente más realista que Riegel para entrenamiento amateur.
Una marca reciente de 5K, 10K o media maratón. Idealmente añade una segunda marca para que el modelo afine la curva de fatiga personal.
Sé sincero con tus km semanales reales y tu rodaje largo más reciente. Son los dos datos que más impactan en el resultado final.
Tiempo predicho, comparación con Riegel, diagnóstico del muro, estrategia de pacing en negative split y tres escenarios según el día.
Este predictor estima tu tiempo real en maratón combinando tu rendimiento reciente con tu entrenamiento real, no con un modelo abstracto. A diferencia de Riegel o VDOT, no asume que todos los corredores responden igual al aumento de distancia: se ajusta a tu volumen semanal, tu rodaje largo y tu preparación específica, calibrado con datos de 2 303 corredores populares reales del estudio Vickers & Vertosick (2016).
A diferencia de las calculadoras tradicionales, esta herramienta combina tu rendimiento reciente en distancias más cortas con tu realidad de entrenamiento para devolverte algo más útil que un simple número: una predicción ajustada, un diagnóstico de tu preparación y una estrategia de carrera. Lo que recibes en la pantalla no es un dato aislado, sino una imagen completa para planificar el maratón con cabeza:
Si lo que necesitas es solo calcular splits a un ritmo dado, usa la calculadora de ritmo. Si quieres una predicción con los modelos clásicos (Daniels VDOT, Riegel y Cameron) sin ajustar por volumen, usa el predictor de marcas estándar. Esta herramienta es específicamente para maratón y específicamente para corredores populares que quieren una predicción que refleje su entrenamiento real, no un ideal teórico.
El estudio de Andrew J. Vickers y Emily A. Vertosick (2016, BMC Sports Science, Medicine and Rehabilitation) titulado "An empirical study of race times in recreational endurance runners" revolucionó el modelo de predicción de maratón al hacer algo que las fórmulas clásicas habían omitido durante décadas: medir lo que pasa en corredores populares reales, no en récords del mundo. Los autores reclutaron 2 303 corredores no profesionales con marcas válidas en al menos dos distancias entre 5K y maratón, y aplicaron regresión estadística sobre los pares de marcas para encontrar qué variables predecían mejor el tiempo de maratón a partir de marcas más cortas.
El hallazgo principal fue contundente: el volumen semanal de entrenamiento (en millas o km/sem) explica una parte enorme de la varianza residual que las fórmulas clásicas (Riegel, Cameron, Daniels) atribuían a "factores no modelables". En lenguaje práctico: dos corredores con marcas idénticas en 10K pueden diferir en 15-25 minutos en maratón simplemente por la diferencia en volumen de entrenamiento. La fórmula derivada del estudio aplica una penalización logarítmica al ritmo extrapolado por Riegel: cuanto menor es el volumen semanal, mayor es la pérdida de ritmo en maratón respecto a la predicción matemática estándar. La ecuación principal del paper, simplificada, es de la forma v_maratón = v_riegel × (1 − penalización) donde la penalización depende del log del volumen semanal y de la distancia base de referencia.
Lo importante para entender por qué este modelo es relevante para ti: las fórmulas clásicas se calibraron históricamente con récords mundiales (Riegel, 1981) o con tablas de equivalencia derivadas de élites (Daniels, 1979). Los récords mundiales corresponden a corredores que entrenan 150-220 km/semana — un volumen que el 99% de los corredores populares no toca jamás. Aplicar esas fórmulas a alguien que entrena 40 km/semana es como aplicar curvas de fatiga calibradas para Eliud Kipchoge: tienen sentido matemático pero ignoran la realidad fisiológica del corredor amateur. Vickers-Vertosick corrige ese sesgo de origen y por eso devuelve predicciones más realistas para el rango 3 h - 5 h de maratón, que es donde se mueve la enorme mayoría de finishers populares.
La fórmula de Pete Riegel (1981), publicada en American Scientist, asume una tasa de fatiga constante mediante la expresión T₂ = T₁ × (D₂/D₁)^k con un exponente k = 1,06 que funciona bien para extrapolar entre distancias cercanas en corredores de élite. El problema no es el modelo en sí: es que los supuestos del modelo no se cumplen para corredores con bajo volumen de entrenamiento.
La curva real de fatiga del corredor popular tiene una inflexión alrededor de la duración crítica de 90-120 minutos, que se corresponde con la depleción significativa de glucógeno muscular y hepático. Por debajo de esa duración (5K, 10K, HM), Riegel acierta bien porque el rendimiento sigue siendo principalmente aeróbico-glucolítico con reservas energéticas suficientes. Pero a partir de 2 h - 2 h 30 min de duración, el cuerpo entra en un régimen energético distinto donde la oxidación de grasas, la termorregulación y el daño muscular acumulado pesan tanto como la capacidad aeróbica máxima. Y esos factores dependen enormemente del entrenamiento específico, que no aparece en la fórmula de Riegel.
Por eso un corredor con 30 km/semana que hace un 10K en 45:00 puede tener una predicción Riegel de 3 h 30 min para maratón... y acabar la carrera real en 3 h 55 min o peor, después de "pegar el muro" en el km 32. La predicción matemática es correcta dentro de su modelo; la realidad fisiológica es otra. Vickers-Vertosick cuantifica esa diferencia y la incorpora explícitamente. Si quieres comparar las dos predicciones lado a lado para ver la magnitud de la corrección, usa simultáneamente este predictor avanzado y el predictor clásico de marcas con la misma marca de referencia.
El volumen semanal de entrenamiento (km/sem) es el predictor individual más potente del rendimiento en maratón, por encima del VO₂máx, la economía de carrera o la edad. La razón es que el volumen es el resultado integrado de muchas adaptaciones simultáneas que un test puntual no captura: capacidad mitocondrial muscular, densidad capilar, glucógeno muscular almacenado, tolerancia al estrés ortopédico, eficiencia metabólica en la oxidación de grasas, y resistencia neuromuscular a la fatiga. Cada km que corres cada semana suma a esas adaptaciones.
Los rangos validados por décadas de literatura y experiencia entrenadora son los siguientes, y conviene memorizarlos porque marcan la realidad de lo que es esperable para cada perfil:
| Volumen semanal | Objetivo realista de maratón | Perfil del corredor | Riesgo de muro |
|---|---|---|---|
| < 30 km/sem | Terminar (4 h 45 - 5 h 30+) | Iniciado o con poco tiempo | Muy alto |
| 30-40 km/sem | Sub-4 h 30 a 4 h 50 | Popular con base mínima | Alto |
| 40-55 km/sem | Sub-4 h a 4 h 20 | Popular comprometido | Medio |
| 55-70 km/sem | Sub-3 h 30 a 3 h 50 | Popular avanzado | Bajo |
| 70-90 km/sem | Sub-3 h a 3 h 20 | Avanzado / club | Muy bajo |
| 90-120 km/sem | Sub-2 h 45 a 3 h | Competitivo / élite popular | Mínimo |
| 120+ km/sem | Sub-2 h 30 | Élite local / nacional | Mínimo |
Importante: los rangos asumen consistencia. 50 km/sem sostenidos durante 16 semanas valen mucho más que semanas alternas de 80 km y 30 km que promedien lo mismo. La consistencia es la madre de las adaptaciones porque las proteínas mitocondriales, las enzimas oxidativas y el tejido conectivo se construyen y degradan en ciclos de 7-21 días: si tu estímulo es errático, las adaptaciones no se consolidan. La regla operativa que aplican entrenadores serios es: mejor 14 semanas a 55 km/sem regulares que 8 semanas a 80 km/sem y 6 a 35 km/sem.
El rodaje largo es la sesión semanal que más diferencia hace en la preparación específica de maratón, por encima de las series, los tempos e incluso del volumen semanal por encima de cierto umbral. La razón es que el maratón no es solo un problema de velocidad sostenida — es un problema de durar 3-5 horas en movimiento con depleción progresiva de sustratos energéticos, daño muscular acumulado por miles de impactos y deshidratación. Ningún 10K, ningún umbral, ningún intervalo en pista te prepara para eso. Solo el rodaje largo lo hace.
Las adaptaciones específicas del rodaje largo son medibles y conocidas:
El predictor aplica una penalización importante al tiempo final cuando el rodaje largo es insuficiente: +7% si es menor de 20 km, +4% si está entre 20-25 km, +1% entre 25-30 km, neutro entre 30-35 km, y un pequeño bonus (-1%) por encima de 35 km. No es un castigo arbitrario sino el reflejo numérico de una realidad fisiológica documentada en múltiples estudios: sin rodajes específicos de 28-32 km en las últimas 6 semanas, el riesgo de muro en el km 30 es real y previsible, independientemente del volumen semanal o de las marcas en distancias cortas.
El "muro" del maratón es un fenómeno fisiológico bien documentado: una caída brusca y desproporcionada del ritmo entre los kilómetros 28 y 35, típicamente acompañada de sensación de agotamiento profundo, calambres, pesadez extrema en las piernas y, en casos severos, mareo o hipoglucemia funcional. No es una "debilidad mental" como a veces se romantiza: tiene causas fisiológicas concretas y medibles. El predictor evalúa explícitamente el riesgo de muro en su diagnóstico y por eso te ajusta el tiempo hacia tiempos más realistas cuando detecta señales de alerta en tus datos.
Las causas principales del muro son tres, normalmente combinadas:
Cómo lo prevé y evalúa el predictor en tres niveles claros:
El muro no es inevitable. Es la consecuencia directa de un desajuste entre tu preparación real y tus ambiciones de ritmo. El predictor te enseña a ajustar las ambiciones a la preparación o, mejor aún, a ajustar la preparación a las ambiciones con tiempo suficiente antes de la carrera.
El error número uno del maratón popular es salir demasiado rápido. Casi nunca falla: en los primeros 5-10 km vas fresco, la adrenalina del evento empuja el ritmo, la masa de corredores tira hacia delante y el ritmo objetivo se siente fácil. Ese exceso de velocidad inicial se paga caro a partir del km 28: la pérdida de ritmo no es lineal sino exponencial cuando el glucógeno empieza a faltar.
La estrategia más segura, validada por análisis de splits de récords del mundo y de los miles de finishers populares por año, es el negative split: correr la primera mitad ligeramente más lenta que el ritmo medio objetivo y acelerar progresivamente en la segunda mitad si las sensaciones lo permiten. Concretamente:
El predictor te da automáticamente los dos ritmos diferenciados de primera y segunda mitad, calculados a partir de tu tiempo predicho final. Llévalos al reloj GPS programados como dos vueltas o anotados en una pulsera de papel: la diferencia entre tener un ritmo objetivo único y tener dos ritmos diferenciados es la diferencia entre romperte en el km 32 y acabar adelantando gente en el km 40. Para imprimir los splits completos kilómetro a kilómetro, combina el tiempo final con la calculadora de ritmo introduciendo los dos ritmos como tramos separados.
Más allá del volumen y del rodaje largo, hay factores externos y personales que afinan la predicción. El predictor aplica ajustes documentados en literatura específica para cada uno:
Todos estos ajustes son refinamientos sobre la predicción base. El volumen semanal y el rodaje largo siguen siendo los dos factores dominantes, con diferencia. Pero rellenar los campos opcionales (edad, sexo, temperatura prevista, experiencia, intervalos, tempos) puede afinar la predicción en un 2-4% adicional, que en maratón son entre 4 y 10 minutos.
El predictor te devuelve tres tiempos finales agrupados como escenarios:
El uso inteligente de los tres escenarios es: plantéate el día de la carrera salir al ritmo del escenario realista, con la opción de bajar al optimista si las piernas responden bien en el km 30, y con el plan B del conservador si las cosas no van como esperabas. Tener los tres ritmos planificados de antemano es lo que diferencia a un corredor con criterio de uno que improvisa. Para corredores que llegan a su primer maratón, una regla de seguridad muy potente: plantéate el escenario conservador como objetivo, y si las piernas piden más, sube al realista en la segunda mitad. Mejor pasarse de prudente que de ambicioso en tu primera vez en la distancia.
Este predictor no funciona aislado. Es una pieza dentro del flujo completo de preparación de un maratón objetivo. La secuencia óptima para un corredor popular preparando una marca seria es:
Hacer las cosas en este orden te da una predicción robusta, validada físicamente, ajustada al día concreto y con un plan de carrera ejecutable. Saltarse pasos del flujo es la causa principal de objetivos irreales y de reventones en la segunda mitad. El tiempo en planificación se devuelve multiplicado el día de la carrera: 4 horas de trabajo con calculadoras y plan escrito te ahorran 20-30 minutos de pérdida en el km 30.
Porque la mayoría de calculadoras online usa la fórmula de Riegel (1981), calibrada originalmente con récords de corredores de élite y que asume una tasa de fatiga constante entre distancias. Para un corredor popular medio, ese supuesto es demasiado optimista en maratón: la realidad es que sin un volumen semanal suficientemente alto, el ritmo cae mucho más de lo que predice Riegel a partir del km 28-30. El modelo Vickers-Vertosick fue calibrado sobre 2 303 corredores no profesionales reales (BMC Sports Sci Med Rehabil, 2016) y tiene en cuenta lo que de verdad limita el maratón en la mayoría de gente: el volumen de entrenamiento semanal. Por eso, para un corredor con 40-50 km/semana, la diferencia entre Riegel y este modelo puede ser de 10-20 minutos. Si tu volumen supera los 80 km/semana, las dos predicciones convergerán mucho. Para ver el contraste directo, usa también el predictor de marcas clásico (Daniels, Riegel, Cameron) y compara los tres resultados.
Depende del objetivo y del tiempo del que dispongas para preparar la carrera, pero los rangos validados por la literatura y la experiencia son bastante consistentes: Terminar cómodamente: mínimo 40-50 km/sem sostenidos durante al menos 14-16 semanas con dos rodajes de 28-30 km en las últimas seis. Bajar de 4 h: 50-65 km/sem con al menos un ritmo controlado a ritmo de maratón cada semana. Bajar de 3 h 30: 60-80 km/sem y dos sesiones de calidad por semana (umbral + intervalos). Bajar de 3 h: 80-100 km/sem y trabajo específico de ritmo maratón en rodajes largos. Bajar de 2 h 45: 100+ km/sem y planificación de varios mesociclos. Importante: más relevante que el pico de kilometraje en una semana puntual es la consistencia. Es mejor sostener 50 km cada semana durante 16 semanas que alternar semanas de 80 km con semanas de 30 km. Si quieres planificar la subida de volumen sin lesionarte, complementa con la calculadora de progresión de kilometraje cuando esté disponible.
Mucha. Es probablemente el entrenamiento que más diferencia hace en maratón. El maratón no es solo una cuestión de velocidad sostenida: es una cuestión de durar 3-5 horas en movimiento con depleción progresiva de glucógeno, daño muscular acumulado y deshidratación. El rodaje largo es la sesión que prepara específicamente al cuerpo para ese contexto: enseña a las mitocondrias a oxidar grasa eficientemente, fortalece el tejido conectivo de tobillo y rodilla, adapta el aparato digestivo a tolerar bebida y gel a ritmo, y entrena al sistema nervioso a mantener técnica con piernas cansadas. Deberías llegar al día de la carrera habiendo hecho al menos 2-3 rodajes de 28-32 km en las últimas 6 semanas. Si tu rodaje más largo reciente es menor de 25 km, el riesgo de "pegar el muro" en el km 30 del maratón es alto, da igual lo rápido que vayas en 5K o 10K. Por eso el predictor aplica una penalización del +4-7% al tiempo final cuando el rodaje largo es insuficiente: refleja una realidad fisiológica, no un castigo arbitrario.
Mucho más de lo que la mayoría de corredores intuye. El rango óptimo para maratón está entre 7-13 °C con humedad moderada. Por encima de 15 °C ya empiezas a perder tiempo (~1-2% por cada 5 °C extra). Entre 20-25 °C la pérdida puede ser del 3-8% incluso en corredores aclimatados. Por encima de 25 °C la pérdida puede subir al 8-12% y en condiciones extremas (calor + humedad alta + sol directo) los abandonos se disparan. Por debajo de 5 °C también pierdes algo de rendimiento (~1-2%) porque los músculos tardan más en calentar y la economía de carrera empeora. El mecanismo es claro: el calor desvía sangre a la piel para disipar temperatura, lo que reduce el aporte de oxígeno a los músculos en activo y obliga a bajar el ritmo. Datos: Ely et al. (2007) analizaron 60 000 finishers de grandes maratones y demostraron que el tiempo medio sube un 1,8% por cada 5 °C por encima de 13 °C. Regla de oro: si el día de tu carrera la previsión supera 22 °C, olvida tu tiempo objetivo y corre a sensaciones; intentar el ritmo planificado en calor es la receta segura para reventar antes del km 30. Para ajustar tu predicción al escenario real, complementa con la calculadora running avanzada.
No, y queremos ser transparentes con ello — la honestidad intelectual es parte del valor de esta herramienta. Es un modelo calibrado e inspirado en Vickers & Vertosick (2016): usa Riegel modificado con penalización logarítmica por volumen semanal, calibrada para reproducir empíricamente los hallazgos principales del paper en una calculadora práctica online. Los ajustes adicionales (rodaje largo, intervalos, edad, sexo, temperatura, experiencia) provienen de literatura complementaria sobre rendimiento en maratón: Ely et al. 2007 (temperatura), Joyner & Coyle 2008 (factores limitantes), Daniels 2014 (entrenamiento), entre otros. El resultado final se acerca mucho a lo que predice el paper original para corredores populares en el rango 3 h - 5 h, pero adaptado para ser práctico y rápido en una calculadora online y con la entrada típica de un corredor amateur (marca + volumen + rodaje + experiencia + ambiente). Los resultados son estimaciones orientativas: ningún predictor sustituye a la experiencia, la planificación específica y el conocimiento de tu propio cuerpo en distancias largas.
Porque salir rápido es el error número uno del maratón popular, sin discusión. En los primeros 5-10 km vas fresco, la adrenalina te empuja y el ritmo objetivo "se siente fácil"; ese exceso de velocidad inicial se paga caro a partir del km 28, cuando empieza la depleción de glucógeno y la deshidratación. Salir 5 s/km por encima del ritmo objetivo en los primeros 10 km del maratón aumenta el consumo de glucógeno un 12-15% en esa franja y adelanta la depleción y el muro entre 3 y 5 km. La estrategia más segura, validada por análisis de splits de récords del mundo y de finishers populares, es el negative split: primera mitad 5-10 s/km más lento que tu ritmo objetivo medio, segunda mitad al objetivo o ligeramente más rápido si las piernas responden. Acabas adelantando gente en la segunda mitad en vez de ser adelantado tú, y el desgaste mental es radicalmente distinto. Los splits que muestra el predictor implementan exactamente este principio: te dan dos ritmos diferenciados, uno para cada mitad, en lugar de un único ritmo "ideal" que la mayoría de corredores no consigue sostener.
Sí, y esa diferencia es informativa, no un error. Si tu volumen semanal es bajo (< 40 km/sem), esta herramienta será mucho más realista (y por tanto más lenta) que Riegel, Daniels VDOT o las predicciones de Strava/Garmin, que tienden a asumir entrenamiento óptimo y a extrapolar desde marcas cortas sin penalización por base aeróbica. Si tu volumen es alto (80+ km/sem), las predicciones convergerán entre sí porque el modelo Vickers-Vertosick aplica una penalización mucho menor cuando el volumen soporta el ritmo. La gran diferencia entre calculadoras en tu caso concreto es precisamente lo que esta herramienta te está diciendo: "si quieres que Riegel acierte, tienes que entrenar más volumen". Strava/Garmin son particularmente optimistas porque sus algoritmos se calibran con datos agregados de millones de usuarios, lo que infla las predicciones del corredor medio comparado con la realidad de un maratón concreto. Toma siempre el predictor más conservador como referencia cuando vayas a fijar objetivo, no el más optimista.
La edad penaliza ligeramente a partir de los 40 años (~1% por década) por la reducción progresiva de VO₂máx, velocidad neuromuscular y capacidad de recuperación entre series. A partir de 50 años la penalización es de ~2%, y a partir de 60 sube a ~4%. Son ajustes finos: un corredor de 55 años bien entrenado puede rendir igual o mejor que uno de 35 mal preparado; los rangos por edad son un suelo estadístico, no un techo individual. El sexo aplica un ajuste residual de ~1,5% a favor de las mujeres en distancias largas, ya que tienden a tener mejor economía energética y mejor capacidad de oxidación de grasas que la prevista por una marca corta extrapolada con Riegel. Esto está documentado en literatura post-Vickers-Vertosick (Hunter & Stevens 2013, Deaner et al. 2015) y se refleja en que las mujeres élite suelen tener splits más estables entre primera y segunda mitad de maratón que los hombres élite. Ambos ajustes solo se aplican si rellenas los campos opcionales — son refinamientos sobre la predicción base, no factores principales como el volumen.
El flujo recomendado para una preparación seria de maratón es: (1) usa este predictor avanzado al inicio del macrociclo con tu marca actual más reciente y tu volumen actual para obtener una estimación realista y un diagnóstico del muro; (2) si quieres entender tu perfil fisiológico (velocidad vs resistencia), pasa por la calculadora de velocidad crítica CS/D' con dos marcas reales; (3) deriva tus 5 ritmos exactos de entrenamiento (E, M, T, I, R) con la calculadora VDOT y planifica las sesiones semanales; (4) 10-12 días antes de la carrera, confirma tu ritmo de maratón con el test de Gavela 2×6000 que es específico para esta validación final; (5) el día anterior a la carrera, ajusta tu objetivo final a las condiciones reales con el simulador de rendimiento avanzado (temperatura, viento, desnivel, altitud); (6) imprime los splits exactos con la calculadora de ritmo. Esa secuencia te da una predicción robusta, validada físicamente y ajustada al día concreto, en lugar de un objetivo abstracto que luego se rompe en el km 30.